Fuiste el crepúsculo de
mi sombrío corazón,
urdiste una luna ígnea
sólo para mi.

Tu iris refleja la vida,
conversaste con mi alma
en el olvido y vacío y,
planeaste en el cielo
de mi universo.

¿Qué has hecho en mi?
princesa del oro y
soberana del amor,
¡Que toda agua te alaba!

Eres la inquilina en mi
corazón, a la que velo
en mis noches de
insomnio veraces.

Tu cuerpo profuso, de
miradas poderosas, amarran
mi ser descuidado a la
odisea de la vida.

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